¿Qué le echan al agua en Suecia? ¿cuál es el aditivo mágico que hace que sus bandas resulten tan arrebatadoramente atractivas, tan naturales?Afortunadamente, el culto a la luna se celebraba esta vez en la sala Copérnico, para mí, una de las mejores de la capital del estado. Teloneaban Adrift, madrileños: gran equipo, sonido tremebundo, último tema con empaque sufieciente como para dejarnos correctamente situados en el centro del cauce que arrollaría minutos después el glaciar sueco con su paso lento, poderoso, inexorable, arañando las entrañas del valle, arrastrándonos con él en su viaje.
Un set perfectamente equilibrado, si bien al comienzo uno no puede evitar pensar en lo lastimoso de no haber dispuesto algún preparativo lisérgico, los cabrones convencen, pasando del susurro al grito desgarrado, como uno solo. Banda generosa, tres guitarras que se cruzan sin dar una voz más alta que otra, dejando espacios, trazando motivos que de simples resultan hirientes, con el teclista lanzándose contra las paredes en comunión perfecta con el guitarra de la tele -¿qué se habrán tomado estos dos?- para luego hacernos temer por su integridad de lo cerca que está de abrirse la frente contra sus cacharros con cada tumbada espasmódica de su torso en noventa grados con sus extremidades inferiores.
Cincuenta y cinco minutos estupendos, se quedan sosteniendo el momento el guitarra de las les paul y el ¿teclas? –no recuerdo-, el resto se retiran un instante a cumplir con algún exótico ritual escandinavo del que vuelven tirando del moco y nos obsequian veinte minutos finales increíbles que hacen que lo pagado a la entrada resulte ridículo al lado de lo que hemos recibido.
Luego una camiseta de manos del guitarra de la tele y pa casa, más contento que yo que sé qué, en lo que parecía un lunes insalvable.
Para curiosos: faltaba el cantante, pero el guitarra de las les paul cumplió con creces, qué garganta. Grande, muchachos, grande.
2 comentarios:
Pues sí, muy bien, entras por la puerta grande, brandonmarlo.
Te leeremos con mucho gusto.
Un saúdo.
Grazzie, moi agradecido, tamén polo almorzo madrileiro de domingo.
Y por los libros y los viajes...
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