Es la primera vez que asisto a un concierto en el Wurlitzer de Tres Cruces (metro Gran Vía) y el estreno no podría ir mejor. Sí, señor, qué banda. Salen a comérselo todo, unas palabras en catalán y ahí vamos, encadenan tres pepinazos -algo que harán durante todo el concierto-, y nos subimos a la intensa, lírica -qué buenas letras, y cómo se corean- y rítmica -wences (con unas greñas impresionantes) y albert se salen- propuesta de los de Barcelona. Sólo hay un momento a mitad que parece nos relajamos, pero en seguida recuperan el tono y la recta final y los bises son de antología.Así da gusto: martes lluvioso, enorme sonrisa.
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